PUERTO DE OLIVOS
Ciertos seres en que mi literalidad se ahoga, naufragan en meras fortalezas de la falta. Aquellas que nombran destrezas con acervos. O de inmediato resisten toda puesta en palabra.
Ciertas cadencias de estampa. Clavados silenciosos. O murmullos de agua entre esas como piedras bases del muelle de los pescadores. Omeros del real de la bruma de la tarde.
Las tansas suelen desensillar los atisbos pergeñados por los nudos.
Comisuras de súbito de mi francés jamaiquino. Atardecer sin espineles de un relámpago.