RICHTER
El ombligo en la pared está por levantarse
Descascar para cambiar la piel
De norte y cielorraso.
El ombligo en la pared está por levantarse
Descascar para cambiar la piel
De norte y cielorraso.
Remar corriente arriba enhebrando los ojos del remanzo
no jalona trofeos de agua intimizada.
El rìo a brazo largo carece de hangares de brazadas
porque los paraìsos frutales pertenecen al fuego.
Son la noche el rìo cegados de espejismo, encandilado estuario.
Sed omnia praeclara tam difficilia, quam rara sunt.
Lo que sube siquiera la flotación el intertexto
no intensifica el Orco ni su nido celestial
de meandros. Apenas punto escandido en
purgar méritos y todo su humanismo ferroviario
de souvenir.
Estamos en el codo
ni abajo ni arriba ni estación alguna intermediaria.
En la ciudad del Ars con sus arcanos de ombligo.
Sin que siquiera nadar de mí lector en aguas de lenguas
la nada echada andar con vísperas laderas de lejanía.
Moisés venido de ningún hombro de tina.
Mezquita ninguna.
Tanques y bombardeos sin gentilicio israelitas del territorio canalla
sobre judìos y egipcios, sobre moros; negros blancos de Gaza.
Tanques y bombardeos del Estado Hamas sin gentilicio del territorio canalla
sobre occidente y los desiertos y las ruinas y el Dante.
Esta tarde prometida
del poema en la siesta que vertió
sombra en sombrilla la tierra vuelta al polvo
en inquietud y terror en piedras visibles narrativas
del pasto digital.
Ezra Pound dió en el ventilador
lo que puede volver el aire al aire respirable:
llamando usura
lo que abona la tierra en traducción
pero no se consigue con joystick ni con fuego de arengas.
El parque de la paz.
Desesferizar el sol
quitarle la careta aglomerado
con que hace creer, encandila:
la combustión y el centro.
La muerte descubierta de silencio
de la virtud pulsional del día.
Una bola de agua de fuego de solsticio
ante el laboratorio contratista
donde hundir las pestañas
y que lo imperceptible azul luciferino
recobra los marinos de enero del agosto.
La casa de la ciencia
es una esfera sostenida
con ganchos de carnicería
durante la balacera de los universales
lo centrífugo el punto
el plural el nosotros.
De la brisa de alpiste sale el sol
en el patio del piano.
La casa no el papel.
La escritura no el altar la cicatriz.
La mañana sin nadie que aguce
los espejos con remiendos de gracia.
El domingo destetado
despejado de gente de los domingos de diarios
de misales de muerte.
De la brisa de alpiste sale el sol
en el patio del piano.
Desangelados del candelabro de dìas repentinos
en las ramas descansan de los ìndices
del peso del dolor y las cenizas:
dragón para el capullo de mar de la ciudad en margaritas.
para Simja Sneh
En la noche desagregada.
La mañana del mundo
está màs allà
del mar de los relojes.
(*) Sin Rumbo (en Idische) obra de Simja Sneh -seis volùmenes-; Ed. Milá de Buenos Aires; 1990.