VEINTISEIS DE DICIEMBRE
Romanticismo y pétalos.
Buenos Aires se deshabita,
el malón parte
deshaciéndose estival por tantas salideras
autopistas y vuelos;
madrigueras y aeropuertos;
aladeltas y buses;
rastrojeros y globos aerostáticos;
trenes o levantándose la mano a símismos.
De inmediato la ciudad de esas brisas
trae ensalmos tuyos
como prueba de amor de los perfumes.
Como prueba de magia
en los tiempos del mago
de las migajas
de mis ganas
bajo el ventilador de techo.

