20 de May de 2008

MIRAMAR


 




"Noche, noche blanca -así el desastre, esa noche a la que le falta la oscuridad, sin que la luz la despeje"

Maurice Blanchot
-L' écriture du désastre; 1983-.




"...quien ha vivido tales vicisitudes extraordinarias tiende a callar; quizá porque no sabe hablar, quizá porque  piensa que, de hablar, las falsificaría" .

Claudio Magris
-Microcosmi; 1997-.



 
Hablar el ver cuando esta noche
sin traducirse nunca se pronuncia.


Allí donde no hay ánimo como camino.
La persiana, su enigma sin riesgo, en rectángulos 
de hilera como peldaños: la mañana aún sin levantar:
proyectando el tránsito en el cieloraso.


La hora blanca sin objeto del filme.


Exquisito abismo de un ansia desencontrada
del oro falso del otro.
Ruina de la avenida en la experiencia. Lo ido.  

 

Madrugada lo que disipa e interroga,
el ombligo el sentido la madeja.
Toda horma.
El uso desituado.  


Versalitas en trazo de salidera sin comunicación ni posta. 


Ora la memoria el desobe. Boga la escritura. 


Pez la singladura de los visos
Una frontera de arrecifes. 
De agua, secuencias de tanteo sin marca. 



Como la sed la sal la arena 
sin ojotas 
en la siesta de enero hacia las olas.
El río mira el mar,
como el velero a la canoa.





Posted by gabriel roel at 03:23:42 | Permanent Link | Comments (1) |
Comentarios
1 - Traverser le ciel

Désastre (fr): Etimología. Del italiano “disastro”, derivación de astro y el prefijo dis- utilizado de modo peyorativo, es decir “mal astro”.
Le Trésor Langue Française

La escritura del desastre que es epígrafe y declaración de "Miramar" supone e inaugura un delicado collar de despojos y despojamientos de lírica -es decir, los restos no utilizados productivamente, tanto por su acepción negativa como la más positiva acuñada por la cultura de la sencillez hinduísta.
Restos que, engarzados unos con otros, se arrojan a lo largo del poema, como las pequeñas migas que Hansel y Gretel procuran usar como seña de su derrotero: el uso de términos y estructuras que contienen una negación se erigen en mendrugos sobre los que construir.
El minucioso trabajo con las negaciones que escanden los versos repica al punto de conducir a la certeza de que cualquier abandono es un acto imposible de ser pasivizado. Estructuras tales como "ni posta"/"sin ánimo"/"desencuentro"/"sin traducirse nunca se pronuncia" descubren el oro falso del lenguaje, su pátina falaz, en tanto los términos negados, lejos de inmovilizar posiciones impelen rítmicamente a la acción poética.
Hay que celebrar el gesto de un poema que atraviesa los acantilados, todos los arrecifes de la lengua; taladra su techo más próximo y urbano para culminar en un pronunciamiento, una única operación traductiva en el fluido acuoso: "ruina de la avenida en la experiencia. Lo ido".
Altura máxima que irrumpe al promediar el poema, y así dar cuenta de que en las fronteras no se acaban los caminos, sino que a partir de ellas empiezan otros derroteros, más ricos: las encrucijadas, las cruces a las que "ora [verbo y disyunción] la memoria". Son las equis -y su versión trunca, renga, las Y- las que presentan iterativamente las posibilidades de proseguir de forma ininterrumpida generando poiesis, oleaje y crecida.
Si el río mira al mar no es para devolverle su gesto espejado sino su cruce, su propia cruz, su "x": en "Miramar" la vastedad de las extensiones, de la suntuosidad y magnificencia de los dioses acaba por ser la canoa que cruza una y otra vez las márgenes de un río, y que en cada viaje transporta el cajón de lo posible tras lo que transformar los despojos en sustancia celeste.


À votre gloire, alors
Laura
 (Comment this)

Escrito por: Anónimo at 2008/05/21 - 15:19:59
Escribir comentario