OCCARE
Ahora sólo nido
insido
oriente y occidente
la siesta sin otra que columpie
o sopese
mensura y conste,
comité de relámpagos y dragones.
Ahora ni nieve
cóctel de un puente que logre empañadura
en las mamparas tuyas
en el cuerpo del sismo
o traído a la arena en sendero
sea del café
huella y leve hedor.
También oriente es un empacho.
También occidente es una gracia.
Debajo de los cardinales habla
una rosa de vientos de papel
a las distintas letras y el crujido.
Cardumen y jazmines.
También el agua que seda incendios garabatea
el soplo de los territorios
la distancia de lunes
en el tiempo sin ojo
varado como quilla
en la marea.
Final de la orilla
del paréntesis
donde hubo grullas
y las flotaciones no hilan ya
cuenco al madero
en la piel
con la voz del perfume.